Amigos, familiares y otras especies
Informático Jota es de esas personas más bien poco sociables. Es de los que prefieren evitar el gentío antes de mezclarse con él, no sea que le vaya a ocurrir algo. Es un paranoico, un ermitaño, un antisocial. Informático Jota es informático, o lo que es lo mismo: un bicho raro (deberían incluir ésta pareja en el diccionario de sinónimos). A pesar de todo esto, Informático Jota no puede evitar la turba y es sableado por unos y otros en su afán de conseguir arreglar sus problemas informáticos, al menor precio posible.
Informático Jota tiene amigos de entre su misma especie, algún que otro amigo de otro grupo social, y también tiene familia. Por su función en una sociedad (de la información) en la que la mayoría de sus integrantes deambulan sin rumbo definido, el Informático Jota es interpelado muchas veces por individuos de otras especies distintas a la suya, en especial por la de los amigos de otros grupos sociales y la de los familiares (directos o indirectos). El objetivo: sus conocimientos en la materia. El coste: nada, vacío, cero, null.
Sólo le faltaba esto al pobre Informático Jota: dar sin recibir nada a cambio. Un acto totalmente sobrevalorado. Y lo peor es que no sabe decir que no. Después de años invertidos en estudios, cursos, prácticas, libros y revistas. Después de miles de horas invertidas delante de un ordenador deshaciendo, montando, arreglando (y jugando, por qué no?), Informático Jota se da cuenta que ciertas especies se quieren aprovechar de su conocimiento, los pilares de su vida, a cambio de nada.
Informático Jota piensa (o cree que piensa) que los sablazos del saber, a su saber, son monumentales. El tiempo arañado se pierde en el abismo, imposible de recuperar. Y encima le exigen. Informático Jota debe saberlo todo. Debe saber exactamente todas las soluciones a todos los problemas de todas las personas que le preguntan algo. Pero Informático Jota no lo sabe todo, y es entonces, cuando falla, cuando no recuerda o cuando no sabe, que llega la gran pregunta (que ha oído ya miles de veces): ¿Y tú eres informático?
Informático Jota sabe que muy probablemente si fuera Biólogo Jota, Filólogo Jota o tal vez Fresador Jota, nadie le preguntaría nada. Nadie se aprovecharía vilmente de sus conocimientos. Nadie. Pero también sabe que seguramente sería él mismo quien amargaría la existencia al típico amigo informático, el pardillo al que le preguntas alguna cosa y siempre responde y te arregla los problemas del ordenador, a cambio de nada.
A pesar de esto y de la comodidad que supondría, Informático Jota prefiere estar del bando de los pringados, pardillos y esclavizados informáticos, con todo lo que ello supone. Sencillamente porqué le gusta. Ya llegarán tiempos mejores cuando los informáticos sean respetados y tratados como personas, cuando se les pague por todo lo que hacen por los demás, en definitiva, cuando asciendan a la última capa de la sociedad… o no. Hasta entonces, Informático Jota seguirá siendo un pardillo. Eso si, con un poco de esperanza.