Jueves 4 de Octubre, 2007  //  Etiquetas: , ,

El teletransporte y el fin del mundo

Informático Jota vive en un mundo caótico, demencial, acelerado. Vive en el mundo de las prisas, de los atascos, del desorden puro. Caos, desbarajuste, anarquía. Informático Jota sobrevive más que vive. Pero un buen día se levanta y después de algunos atascos, retenciones e improperios llega al trabajo. La gente salta de alegría, todo es jolgorio y griterío. ¿No te has enterado? le preguntan. No. Responde. Informático Jota ya hace tiempo que dejó de escuchar la radio, leer los periódicos y mirar la tele, y definitivamente no se ha enterado de la noticia. La gente se abraza, llora de alegría, y mientras, Informático Jota se pregunta que está pasando. El teletransporte es un hecho! Le dice un compañero con lágrimas en los ojos. Y lo van a implantar a nivel global!!

Informático Jota cae de bruces. Al fin! La humanidad, una especie caracterizada por sus actos estúpidos e inútiles, seguidora del dios dinero y amante del poder, ha hecho por fin algo bueno, algo que mejorará la calidad de vida de todos los ciudadanos del planeta, algo que contribuirá al medio ambiente. En definitiva, algo inteligente y útil. Informático Jota se levanta y en seguida empieza a pensar en cómo este genial invento mejorará su vida y la de todos los humanos.

Primero, cada día un ahorro de 2 horas para ir al trabajo. Se han acabado los atascos, el llegar estresado al trabajo y pagar peajes. Informático Jota sigue pensando. El transporte público desaparece. Fuera vías de tren, fuera metro, fuera autobuses, fuera taxis. El teletransporte público será perfecto, siempre puntual, instantáneo, sin retrasos, sin averías infames, sin esperas y con cobertura global. Fuera aviones, fuera aeropuertos, fuera barcos. De hecho, fuera todo tipo de transporte sucio, contaminante, lento y ruidoso.

Informático Jota empieza a frotarse las manos. Cuánto tiempo perdido inútilmente se podrá aprovechar hasta el límite. Por fin los humanos empezaremos a vivir la vida. Podremos viajar a cualquier parte del mundo en un instante, sin perder las maletas, sin retrasos. Hoy desayuno en Londres, almuerzo en Beijing, me voy de compras por Nueva York y ceno en casa. Podremos comprar por internet sin tener que esperar semanas a que nos llegue el paquete (o que no llegue porqué lo han perdido). El teletransporte es genial.

Informático Jota llora. Salta. Grita de alegría. Informático Jota es la felicidad en si mismo. De pronto alguien grita. ¡Rápido, mirad la tele! Todo el mundo se coloca en frente del televisor. Las últimas informaciones indican el caos absoluto. Gentes de todo el mundo se lanzan a las calles, ante la perspectiva de la pérdida del trabajo y la instauración del nuevo orden mundial. ¿Como sobrevivirán si ya nadie va a requerir sus servicios? Hay actos de pillaje por doquier, saqueos, robos, manifestaciones multitudinarias, represión, muerte.

Informático Jota se horroriza. ¿Como el ser humano puede ser tan egoísta? se pregunta. La tele continúa emitiendo nuevos comunicados. Ahora, guerras y destrucción asolan la tierra. Partidarios del teletransporte contra reacios. ¿Como puede ser que a nadie le interese el bien común? ¿Como puede ser que los humanos no sean capaces de dialogar? ¿Porque debemos seguir con el orden actual si existe la posibilidad de tener otro mejor? El ser humano es cómodo. El ser humano es egoísta. El ser humano quiere dinero y poder. Cualquier cambio en este estado del ser provoca la reacción más negativa. El ser humano es despreciable. Informático Jota se desmoraliza ante tal afirmación de su pensamiento. La tele, mientras, anuncia una nueva y horripilante noticia: guerra nuclear. Alguien ha presionado el botón.

De pronto, un golpe seco sacude el edificio. Informático Jota y los demás miran por la ventana. Una inmensa explosión nuclear se divisa a lo lejos. En cuestión de segundos Informático Jota va a desaparecer de la faz del planeta…. Ring! Ring! Ring! Maldición. Es la hora de levantarse. Informático Jota se levanta y después de algunos atascos, retenciones e improperios llega al trabajo. Es otro día más. Informático Jota piensa en su sueño, y reconoce en sus fueros internos que le ha parecido muy real. Y no lo dice por el teletransporte.



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