Ira en la carretera
Informático Jota se levanta, se ducha, se viste, desayuna y sale de casa con buen humor. Empieza un nuevo día. Se dirige a su coche. Se trata de un coche pequeño, no demasiado nuevo y bastante sucio. Informático Jota no limpia el coche muy a menudo, ya que lo considera una pérdida de tiempo y dinero: ya se limpia solo cuando llueve. Y si no llueve, bueno. Igual si está demasiado sucio, Informático Jota se acerca al túnel de lavado. En cualquier caso, Informático Jota arranca el coche y se lanza a la jungla de asfalto, dispuesto a sortear todo tipo de obstáculos, para llegar sano y salvo al trabajo. Pero Informático Jota es un iluso. Cada día es lo mismo. El panorama deprimente, patético y cansino de la carretera se repite incesantemente como si de un bucle sin fin se tratara, e Informático Jota está atrapado en él.
No hace falta que Informático Jota salga de su pueblo para encontrar ya los primeros contratiempos: una incorporación (obra de individuos con un cerebro de un tamaño parecido al de una legumbre) a una carretera nacional regulada por un semáforo y digna del accidente más creativo nunca imaginado por el hombre. Informático Jota se la juega a diario. Informático Jota se pone nervioso porqué debido al corto tramo de incorporación con un ceda al final (lleno de coches), no quiere quedarse parado en medio de la carretera obstruyendo el tráfico que viene en sentido contrario.
Superado el primer contratiempo, Informático Jota tiene 5 minutos de relajación hasta el segundo milagro de la ingeniería. Un clásico también llamado en círculos más científicos como cuello de botella. Un disfrute para Informático Jota y un montón más de ilusos e infelices conductores que se ven atrapados en tan inteligente obra civil. Se trata del final de una autovía de dos carriles que se convierte en una carretera de un solo carril y que genera un cúmulo de coches apretujados, que se mueven en procesión, no demasiado rápido (ahora sí, ahora no) y que fue bautizado como retenciones.
Al cabo de un rato, Informático Jota consigue proseguir su camino y llega ya por fin a la autopista: ese gran camino de asfalto transitado por especies de todo tipo, propenso al atasco y en donde (en el caso de Informático Jota) se tiene que pagar un peaje. Informático Jota se adentra en semejante caos de tres carriles. Camiones que adelantan (o intentan adelantar) camiones, motos que adelantan a velocidades vertiginosas, gente que circula por el carril central a velocidad de tortuga pudiendo ir por la derecha, gente mayor a la que le debían haber retirado el carné hace 15 años, etc. Y por fin el peaje. Todo un lujo de barreras cuidadosamente ordenadas, preparadas para cobrar el impuesto revolucionario por excelencia, sin que nadie se escape.
Efectivamente, cuando Informático Jota llega al peaje, éste está lleno de vehículos creando microatascos en cada una de las garitas destinadas al cobro. Varios minutos e insultos después, Informático Jota consigue superar el obstáculo y se dirige al siguiente, al que no tarda demasiado en llegar. Se trata de una bifurcación con dos carriles en cada rama. Sospechosamente, Informático Jota se pregunta porqué la mayoría de los demás vehículos van hacia la misma dirección que él. Eso provoca un poco más de retenciones en la vida de Informático Jota, superadas no sin antes acordarse de la familia de los simpáticos conductores que se cuelan y generan un poco más de diversión al volante.
Pero Informático Jota sigue su camino. Va a llegar al trabajo como sea. Y ya pasada la famosa bifurcación del caos, se sale de la autopista para adentrarse a la genial rotonda infernal. 5 minutos más de diversión para Informático Jota antes de llegar a su destino. Las reglas son fáciles. Informático Jota debe meterse en la rotonda a la mínima que pueda, esquivando el tráfico continuo que gira dentro de ella y en un margen de tiempo aceptable. Si no se mete, los impacientes conductores de atrás le van a pitar y le van a meter prisas, lo que va a desembocar en mayores dosis de diversión. Toda una atracción.
Finalmente, pasada la rotonda infernal, a Informático Jota solo le quedan 5 minutos más para relajarse y llegar al trabajo en buenas condiciones psicológicas. Prueba superada. Al menos por hoy. Mañana… ya veremos.
[…] desbarajuste, anarquía. Informático Jota sobrevive más que vive. Pero un buen día se levanta y después de algunos atascos, retenciones e improperios llega al trabajo. La gente salta de alegría, todo es jolgorio y […]